Vale la pena hacer un largo viaje en micro para llegar a lugares como San Martín de los Andes, un pintoresco pueblo patagónico con el volcán Lanín y el lago Lácar de fondo, base de acceso al cerro Chapelco, un tradicional y moderno centro de ski con deportes invernales para todos los gustos y 31 pistas de esquí para todos los niveles. La temporada invernal ya comenzó, los esquiadores y amantes de la nieve no piensan en otra cosa que no sea la adrenalina de esquiar o hacer snowboard. Antes de lanzarme a la nieve me sumerjo en una travesía en trineo dentro de un bosque de lengas tirado por media docena de siberianos. En mitad del trayecto, los perros hacen un alto y yo desciendo para hacer unas fotos, el sol se cuela entre las copas de los milenarios árboles. Al volver, me encuentro con Iván y Cecilia en la cabaña de madera que hace de refugio para estas salidas. Ellos también organizan las caminatas con raquetas, y esa es la actividad que sigue. Salimos en un grupo de 10 personas a recorrer el bosque. Cruzamos arroyos cubiertos de nieve, observamos huellas de algunos animales tales como liebres, zorros y hasta pumas, que solo se acercan de noche, ya que de día la presencia humana los espanta. Las “barbas del diablo”, nombre con el que se conoce a los líquenes que viven de la humedad del ambiente, colgados de las lengas, son unas algas verdes que contrastan notablemente con el blanco que predomina en el bosque, el cual por estos días tiene 2 metros y medio de nieve. Finalizando el paseo, paramos en un iglú, armado por los propios organizadores de la caminata, a disfrutar de un exquisito licor y unos mates. Finalmente, llega el momento de esquiar. La aerosilla, me conduce hasta la plataforma 1600 mts. Mis acompañantes son tres dulces niñas emponchadas en atuendos propios para la ocasión y su bella instructora. Mientras posan para mis fotos pienso en una estrategia que pueda convertirla en mi instructora personal, pero el viaje es más corto de lo que desearía y no hago tiempo a desarrollar la logística conveniente para la ocasión. Laura y sus niñas se pierden pista abajo. Después de tanta nieve y deportes, el circuito de “los siete lagos” es un paseo que no se puede dejar de lado. El lago Lacar es la puerta de entrada a San Martín y un excelente lugar para sentarse a disfrutar de unos buenos amargos y del paisaje. A pocos kilómetros del pueblo se encuentran la Laguna Fría y el Lago Machonico, con el cerro Fagner, completando la postal Patagónica. El recorrido continúa por la cascada “Vulignanco”, el “Lago Falkner” y el “Escondido”, rodeado por un bosque de Coihues que se mantiene verde todo el año. Para completar la clásica ruta faltarían el “Lago Correntoso”, el “Lago Espejo”, y el “Nahuel Huapi”, pero en época invernal los accesos están cerrados, así que tendré que volver en el verano y cambiar el blanco reinante por los rojos y anaranjados dominantes. Luego de un reparador guiso de lentejas, emprendemos la vuelta. Chapelco y San Martín de los Andes, dos lugares que combinan deportes, aventura, paisajes inolvidables, aire fresco y muchas ganas de volver, o de nunca irse. Texto y fotografías: Guido Piotrkowski | LatinBackpackers 2006